sábado, 11 de noviembre de 2017

Comprensión de los temas

En esta sopa de letras puede encontrar palabras referentes a las causas de las inmigraciones, encuentre y analice el porqué de la inmigración, y trate de hacer consciencia si en su país centroamericano pasan una o varias de estas y como se puede tratar de corregir  





Este crucigrama ayudará a entender e identificar las características de las maras presentes en Centroamérica


viernes, 10 de noviembre de 2017

Las maras en el periodismo

La marcha fúnebre de El Salvador


Con este título univisión nos informa que la situación de las maras no mejora, la mara salvatrucha es protagonista de la violencia en varias ocasiones, aterrorizando a los vecinos y tomando casas para sus fechorías. Por esto es que la migración casi que termina siendo cuestión de vida o muerte para muchas personas. 


Mara 18 pretendía atentar contra bus de Ciudad Quetzal

La prensa libre nos hace ver que la mara 18 no se queda atrás, ya que se nos informa que esta fue parte de un intento frustrado de atentado a un camión de transporte, podemos ver que la violencia y delincuencia son el día a día de estas personas, hipótesis que podemos aceptar con la prueba que nos da la nota, en esta captura pudieron reingresar a un preso que se encontraba prófugo


Los supuestos integrantes de la Mara 18 que aparentemente buscaban atentar contra un bus de Ciudad Qutzal. (Foto Prensa Libre: PNC)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Testimonios de maras.

Uno de los antiguos jefes de los de la #13 Mara Salvatrucha nos relata su historia.


Publicado en 'Actualidad Mundial' por DANIEL, 2 Oct 2011.

Mi nombre es José David González y nací hace veinte años en Ciudad Delgado, San Salvador y he decidido ofrecer mi testimonio a Diario LA PRENSA con el único propósito que el mismo sirva como reflexión sobre el problema de las maras. Mi historia es la de muchos jóvenes que se dejan arrastrar por la inmadurez y las amistades. Aunque mi vida en las maras fue en El Salvador, quiero que sepan que lo mismo ocurre en Honduras, el comportamiento de las maras es igual en todos los países. Provengo de una familia muy pobre y desde niño mostré una actitud rebelde hacia la vida, sin querer estudiar, lo que provocó el desprecio de mis padres, lo que quizá contribuyó para que los doce años decidiera meterme a una mara.
Siempre había simpatizado con las maras y de hecho vivía en un barrio donde habían varias, una de ellas La 18, cuyos integrantes cuando sólo tenía once años me pegaron una golpeada salvaje porque querían que me metiera en su grupo. Esa golpeada, que nunca he olvidado, hizo que tomara la decisión final de meterme a una pandilla, pero no a La 18, sino a la MS porque para mi era la mejor, además esa era de meros salvadoreños.
Me acerqué a los chavalos del barrio y les dije que quería ser de la mara y el jefe me dijo que ese mismo día ingresaría. Era, pues, un día de mucha alegría. Yo sabía lo que me esperaba, pero era un cipote y no le di mucha importancia. Esa misma noche los miembros de la mara me metieron a un círculo y el jefe dio la orden de cumplir con la tradición de agarrarme todos a golpes durante trece segundos, los que aguanté sin mayores problemas. Cuando pasaron los trece segundos el jefe de la mara me dijo: "Bienvenido al barrio y desde ahora te llamaremos El Kadilac''. Me pareció bonito el sobrenombre y por eso me lo mandé a tatuar.


El inicio en el consumo de las drogas.

Comenzaban a pasar los días sin mayores novedades hasta las tres semanas cuando me invitaron a probar la marihuana y al principio la reacción fue extraña, pero a los pocos días ya era un adicto a esa droga. Era mi primera droga en una larga cadena de destrucción. El problema era cuando se me acababa la droga y comenzábamos a pedir sin importarnos a quién. Cuando alguien se negaba yo miraba que el grupo lo golpeaba y en poco tiempo me uní a esos chavalos que sin piedad golpeaban al que les negaba dinero.
La droga ya vivía conmigo y pasados los meses yo mismo les sugería que para conseguir dinero había que salir a robar. Primero comenzamos a robarle a personas del barrio, pero luego decidimos que era mejor asaltar joyerías y hasta buses llenos de pasajeros. Era una mara grande, con gente armada y ya drogados todo lo que hacíamos en lugar de darnos miedo nos hacía sentir bien.
Pero la marihuana ya comenzaba a aburrirme y comencé a probar las piedras de crack y eso me gustaba más. Había cogido otra adicción y me faltaba una peor, dos meses más tarde me inyecté heroína y su reacción me encantó, me sentía dueño del mundo y yo mismo aprendí a inyectarme esa dorga. En nuestras largas conversaciones con los "jomis'' (amigos) decíamos que no podíamos quedarnos sólo en nuestro barrio y decidimos que había que pelear barrios con gente de la Mau Mau, que eran subsidiarias de La 18, aunque para ello tuvimos que conseguir más armas.
Recién había cumplido los trece años cuando un domingo estábamos en una de nuestras acostumbradas reuniones y esa gente de la Mau Mau llegó hasta dónde nosotros y uno de esos varones de la mara enemiga comenzó a insultarme. Las cosas parecían difíciles cuando mi amigo "Chipi'' me dio una nueve milímetros y me dijo que debía tener coraje para matar a esos enemigos de nuestra mara. Yo estaba drogado y no lo pensé dos veces para tomar el arma y comenzar a disparar contra los cuatro miembros de la Mau Mau. A uno de ellos lo maté y a los otros tres los dejé heridos, pero después del hecho tuve un poco de miedo y salí huyendo del barrio y llegué hasta el parque Morazán de San Salvador, donde estaban otros miembros de la MS.
Allí estaban los dos grandes líderes del parque; "El cruver'' y el "lobo peatonal'', quienes me dijeron que podía quedarme con ellos en el parque.



Guerreadas entre las maras.

Nuestros principales enemigos en ese entonces eran los de La 18 que dominaban el parque Libertad, asi que nuestros jefes comenzaron a darnos órdenes para que acabáramos con todos los de ese parque. Todos éramos felices porque estábamos armados y ya drogados sólo pensábamos en matar a esos varones.
No recuerdo exactamente cuántas veces fuimos al parque Libertad con nuestras armas, pero si matamos a no menos de 35 mareros de los enemigos en un período de un año. Nosotros, que éramos 120, teníamos mejores armas y ya al sólo vernos temblaban. La recompensa a estos asesinatos era que nos daban la droga que pedíamos.
Cada vez que me daban una orden de matar yo sólo repetía "Mi padre y mi madre me dieron la vida, pero yo por mi barrio muero''. Pasado ese año llegó procedente de Estados Unidos "El rata" , un poderoso jefe de pandillas, quien había tenido referencias mías, sólo me pregunto si era "El Kadilac'' y después me dijo que andaría a su lado sin separarnos y eso me hacía sentir orgulloso porque se trataba de uno de los jefes más respetados en la MS.
Con esa banda comenzamos a trabajar en acciones delictivas, pero pasado un mes cuando yo ya era un muchacho de quince años, recibimos una orden de "El Rata'' que nos dijo que "El cachi'', "el diablito'' y yo lo acompañaríamos a matar a un vato que le debía un dinero de droga. Todos subimos en un 4x4 rojo, doble cabina. Como de costumbre a mi me dieron mi nueve milímetros y los demás prefirieron dos Ak-47 y una Uzi.
Era ya de noche y llegamos a una casa humilde, tocamos la puerta, pero escuchamos que el varón le decía a su jefa que no abriera, entonces "El Rata'' le dijo que si no abría mataríamos a todos los que estuvieran dentro. La señora, presa de los nervios, abrió la puerta y ahí comenzó la masacre.
"El rata'' le exigió el dinero al varón, pero éste le dijo que no tenía nada, entonces "El rata'' sacó su arma y le puso nueve tiros en el pecho al varón y de inmediato nos dijo que mataramos a todos los que estaban en la casa porque no quería testigos. Mis dos amigos le pidieron al jefe que primero los dejara violar a dos hermanas que estaban en la casa y él accedió, pero después de violarlas a cada una le pegaron un balazo en la cabeza, pese a los ruegos que no las mataran, yo me encargué de matar a la mamá y "El cachi'' vio que estaba un niño de año y medio en la casa y para matarlo lo estrelló contra la pared, de manera que no dejamos a nadie vivo.
Aquella noche todos nos fuimos huyendo hacia la colonia "El Sorita'' y ahi nos refugiamos, mientras se calmaban las cosas, pero la situación ya parecía incontrolable porque a los tres meses cuando ya viendo mi valor me dijeron que por amor a esa mara de esa colonia tenía que matar a un enemigo del parque Libertad, sin pensarlo dos veces les dije que yo hacía el trabajo.
Me llevaron en un carro, pero a una cuadra me baje para llegar a pie al parque y ahí estaba la persona que buscaba, pero luego fue mi sorpresa cuando se me fueron acercando otros varones, que me preguntaron a qué mara pertenecía. Yo les dije con orgullo que era puro MS, pero como sabía que eso los iba a molestar, saqué mi pistola y comencé a dispararles y cuando yo iba corriendo vi que de un bus venía bajando un jefe de La 18, "El Lonly'', y a él también le hice sus disparos en la frente. Yo disparaba sin control, sin dejar de correr. A la mañana siguiente me enteré que había matado al "Lonly'', otro marero había quedado inválido y otro estaba herido.
Ya para ese tiempo mi vida y mi corazón estaban llenos de violencia, ya no había otra cosa que me importara más que la mara, sólo por ellos vivía y cada vez las drogas eran más dueños de mi vida. Meses más tarde decidimos que ya podíamos salir y fuimos en grupo a la playa a la Costa del Sol, eso si en las mochilas habíamos metido un fusil M-16 y varias pistolas nueve milímetros, aunque nuestra intención era sólo divertirnos.
Pero claro la diversión incluía droga y todos estábamos muy drogados cuando "El Tiger'' me pidió que lo acompañara a una pulpería a comprar cigarros. Ahi estaba uno de nuestros principales enemigos "El Spanky'' y no menos cincuenta de La 18. Nadie decidió "tirar barrio'', pero lo que decidimos fue ir a traer al grupo y matar a todos juntos.Sacamos nuestras armas y nos dirijimos donde estaban esos enemigos, habíamos decidido matarlos a todos, aunque nosotros eramos menos. Lo que menos esperábamos ocurrió, los de La 18 cuando nos vieron cerca sacaron una granada y nos la lanzaron, siete de nuestra mara cayeron muertos y los demás no nos acobardamos y decidimos enfrentarlos a balazos.
Aquello parecía una guerra entre dos países, el agua y la arena del mar comenzaron a coger el rojo de la sangre, los cuerpos estaban regados y el saldo era trágico, quince de ellos habían muerto y siete de nosotros y las consecuencias iban a ser peores, pero en eso llegó la policía. Junto a el " rata'' y "El cachi'' logramos huir.

martes, 7 de noviembre de 2017

Testimonios de maras.

Un integrante del grupo "mara" nos relata su historia:

A continuación presentamos un video en el cual el individuo expone su historia, desde cómo ingresó en el grupo "mara 18", y cómo a causa de esta secta se ha quedado sin su mujer, solo con su hija de 3 meses  






Testimonios de maras.

Testimonio de un ex pandillero salvadoreño: «he dejado a niños sin padre»


Por Pedro Zuazua, diario El País, España. Desde Madrid. | 19 abril de 2007

¿Qué es lo más fuerte que llegaste a hacer? "En la mara se hacen muchas cosas". ¿Llegaste a matar a alguien? Sonrisa triste. Mirada vidriosa. Silencio. Alexander, nombre ficticio, perteneció durante años a una mara. Así se llaman las pandillas violentas que actúan en El Salvador. No quiere dar datos sobre su vida. No quiere salir en fotos. "Cuando te sales de la mara, hay tres opciones: que te maten tus ex compañeros, que te maten los rivales o que te mate alguien a quien un día hiciste daño", explica. Ha viajado a Madrid para participar en unas jornadas sobre pandillas juveniles en América Latina que se celebran en la Casa de América. "Cuando eres joven, siempre quieres hacer lo que está prohibido, llevar la contraria". Así explica Alexander por qué entró en la mara. "Al principio son como una familia para ti, te lo dan todo, pero después tienes que hacer cosas porque sí". ¿Qué tipo de cosas? "Rifa, viola, mata y controla es el lema", contesta. "Antes de que acabara la guerra, en 1992, yo estaba en una mara, pero lo más que hacíamos era robar, luego llegó gente de Estados Unidos con nuevas ideas, nuevas maneras de vestir... y todo cambió", dice. "En 1992, Estados Unidos decidió empezar a deportar a los salvadoreños que tenía en sus cárceles, y entonces empezó a agravarse el problema", precisa José Luis Tobar, subdirector de la policía de El Salvador. Hace tres años, el Gobierno decidió instaurar una política de "mano dura", que llevó "a detenciones masivas, pero no efectivas", explica Tobar. "Las maras, en las que calculamos que hay 13.000 jóvenes, han cambiado mucho, ahora tienen estructura de crimen organizado", añade. Según Alexander, cerca de 50.000 personas forman parte de alguna de las dos principales maras de El Salvador: la 13, o Salvatrucha, y la 18. Y sí que han cambiado, no sólo en organización. "Antes sólo los líderes teníamos armas, ahora puedes ver a un niño de 12 años con una metralleta en la mano", puntualiza. A pesar de haber estado tantos años dentro de una de las organizaciones, Alexander asegura que no le quedan amigos de aquella época: "En la mara no hay amistad, sólo compañeros. A veces me cruzo con gente que estuvo conmigo, pero no nos saludamos". Decidió poner punto final a su experiencia en la mara después de una "misión loca". "Uno a veces hace estupideces, después madura y se da cuenta de que está haciendo daño a gente que ni conoce, dejando a niños sin padres...", explica. Cinco años después, Alexander tiene su propio negocio. Lo ha logrado gracias al Polígono Don Bosco, en el que se trata de dar una oportunidad a los jóvenes sin trabajo. "El 80% de la gente que está en la mara saldría de ella si se le ofreciera un trabajo", dice el sacerdote salesiano español Pepe Moratalla, que lleva 22 años en El Salvador y trabaja en el Polígono. Pide ayuda para proseguir con el proyecto. "Si los países del primer mundo nos financian, ayudarán a muchos jóvenes y evitarán que, en un futuro, las maras se instalen en Europa", dice convencido de que es uno de los objetivos de las bandas. "A éste le conozco", dice Alexander. Con paso tranquilo, camina entre los que un día fueron sus compañeros. Le miran fijamente desde la pared. Son las fotografías que Isabel Muñoz sacó en varios penales de El Salvador. Para tomar las imágenes, tuvo que pedir permiso primero a las autoridades del país, y después a las propias maras. "Fue una experiencia dura, porque nunca había estado en una cárcel y son asesinos, pero también hay que entender que son personas" explica la fotógrafa. La exposición Maras. Cultura de la violencia, que se inaugura hoy, muestra imágenes de miembros de las bandas. Miradas penetrantes y tatuajes inverosímiles pueblan las fotos. Algunos posan con los nombres de las personas a las que mataron detrás. No son ni una ni dos. "Para la rehabilitación de los mareros hay dos problemas", explica Miguel Azucena, rehabilitador del Polígono. "Primero que las maras no quieren dejarles salir, y después que algunos de ellos tienen toda la cara tatuada. ¿Te gustaría trabajar con alguien que tiene toda la cara tatuada?", interpela. Alexander no tiene ningún tatuaje que le marque, pero no vive tranquilo. "Siempre estoy mirando para los lados, por si acaso", asegura. La vida le ha cambiado. "Es como si me hubieran sacado un casete y te meten otro". ¿Qué hubiera pasado de haber seguido en la mara? "Que no estaría aquí, hablando con vos, estaría muerto", concluye.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Referencias Bibliogràficas


Referencias



Kraupskopf, D. (2014). Comportamiento Sexual. En: Adolescencia y Educación. (pp. 143). San José, Costa Rica: EUNED.

M. Orozco y J. Yansura (2014): Comprender la Migración Centroamericana: La crisis de migrantes
menores de edad centroamericanos en contexto. Inter-American Dialogue. Recuperado de la página: http://www.thedialogue.org/PublicationFiles/FinalDraft_ChildMigrants_81314.pdf


Martinez J. (2012) Así viven y mueren las mujeres pandilleras en El Salvador. Factum. Recuperado de: http://revistafactum.com/asi-viven-y-mueren-las-mujeres-pandilleras-en-el-salvador/

Murillo, A.(2016) ¿Más migración a EEUU? El futuro de Centroamérica no invita a quedarse.Univisión. Recuperado de http://www.univision.com/noticias/inmigracion/mas-migracion-a-eeuu-el-futuro-de-centroamerica-no-invita-a-quedarse

Perez, Domenech, R. (s. f.) Mujeres maras y su realidad en las pandillas centroamericanas. Zocalo.Recuperado de: http://www.zocalo.com.mx/new_site/articulo/mujeres-maras-y-su-realidad-en-las-pandillas-centroamericanas-1449640249

Ponces, E. (2017) La marcha Fúnebre de El Salvador. Univisión. Recuperado de http://www.univision.com/noticias/america-latina/la-marcha-funebre-de-el-salvador-fotos

Programas utilizados para el desarrollo de diversas actividades:
 https://worksheets.theteacherscorner.net/make-your-own/crossword/lang-es/
https://www.educima.com/wordsearch/spa/
https://kahoot.com

Peetz,P(2005). "Las maras; el pandillismo juvenil en Honduras, El Salvador y Guatemala". En Barbara Potthast y Sandra Carreras, Entre la familia, la sociedad y el Estado.Niños y jóvenes en América Latina. Madrid/ Frankfurt Main: Iberoamericana Vervuert Verlag, pp.333.372

Redacción(2017) Mara 18 pretendía atentar contra bus de Ciudad Quetzal.La Prensa Libre. Recuperado de http://www.prensalibre.com/guatemala/sucesos/mara-18-pretendia-atentar-contra-bus-de-ciudad-quetzal

Redacción (2017) Donald Trump apunta contra centroamérica y promete más deportaciones. El nuevo diario. Recueperad de http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/centroamerica/435236-donald-trump-apunta-inmigrantes-centroamerica-prom/

U.S. Costume and Border Protection (2014) Southwest Border Unaccompanied Alien Children. Recuperado de la página: http://www.cbp.gov/newsroom/stats/southwest-border-unaccompanied-children

World Bank (2014) El Salvador: Panorama General. Recuperado de la página:
http://www.bancomundial.org/es/country/elsalvador/overview





Migración en la actualidad

¿Más migración a EEUU? El futuro de Centroamérica no invita a quedarse

Con ese título univisión explica la situación social de los migrantes.

El periodista Álvaro Murillo, nos explica que la cantidad de migraciones no se ven prontas a disminuir gracias a la pobreza e incertidumbre de los pueblos centroamericanos.
Nos muestra la educación y su faltante de calidad como causa de estas, que los jóvenes que desertan ayudan a aumentar el rango de pobreza.



Donald Trump apunta contra inmigrantes de Centroamérica y promete más deportaciones


El nuevo diario informa que el presidente de Estados Unidos endurece sus políticas debido a la violencia que generan las pandillas y con esto generaliza a todos los inmigrantes. Anuncia eliminar la política de puertas abiertas del gobierno anterior y "defender a su pueblo"



Un participante en un mitin de Donald Trump. AFP/END