martes, 14 de noviembre de 2017

Tatuajes de Las Maras

Estética y Significado de los tatuajes de la Maras


Según el Centro de Investigación de Crimen Organizado, en base al periódico hondureño El Heraldo, comunicó los siguientes símbolos comunes entre las pandillas Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, que se encuentran esparcidas por Honduras, El Salvador y Guatemala.
Unos de estos serían las plegarias (manos juntas para orar); según El Heraldo esto expresa la frase "perdona madre mía por mi vida loca". Y es tomado como un remordimiento por las acciones que han cometido.




Los tres puntos, muy conocidos entre pandillas de diferentes países de latinoamericano, es utilizado para expresar la frase ‘‘mi vida loca’’, la cual se refiere al ritmo de vida acelerado y peligroso que llevan.


El alambre de púas se utiliza para dar el mensaje de que han sufrido bastante y están sometidos a la vida en la pandilla según los expertos consultados por El Heraldo.



La Virgen de Guadalupe también es muy utilizada pero en el Barrio 18, como símbolo de protección.



Mientras que en la MS13 utilizan la imagen de Jesucristo añadiendo las letras ‘‘MS’’ al diseño.




Por otro lado están las distinciones que las pandillas marcan entre si, por ejemplo:

La Salvatrucha (MS13) se tatúan diseños relacionados al nombre de esta, ya sea en su pecho, espalda o incluso en sus rostros.








Y los miembros de la pandilla del Barrio 18 mayoritariamente poseen el numero ‘‘18’’ tatuado en sus rostros.




Cabe destacar que estos tatuajes son generalmente realizados en condiciones riesgosas, por las infecciones que se pueden llegar a contagiar y por los mismos miembros con ''tattoo shops'' clandestinas. Son una parte fundamental para pertenecer y comunicar al resto de pobladores que forman parte de estas pandillas en especifico.

Las mujeres maras y su tóxico ciclo de vida

Las Mujeres Maras y su Tóxico ciclo de vida

Las mujeres pertenecientes a ‘‘Las Maras’’, debido a su condición de marginación social al pertenecer a estas pandillas letales, y exclusión por parte de las comunidades, viven una continua violencia de sus derechos provocada por el machismo presente entre la cultura denominada y costumbres. 
El machismo juega un papel muy importante debido a que los hombres representan la mayor cantidad de pertenencia a las maras, en cambio, hay muy pocas mujeres formando parte de la misma. Según Rocío Pérez en su artículo ‘‘Mujeres maras y su realidad en las pandillas centroamericanas’’, para la página web Zócalo, dice: ‘‘Para muchas mujeres, pertenecer a las maras significa refugiarse de la violencia cotidiana y fortalecerse frente a las agresiones del entorno (muchas veces cometidas por las pandillas mismas)’’. Lo cual se torna en un círculo vicioso de violencia debido a que estas mujeres cuando se unen a la pandilla por ciertas razones, no logran salir,, debido a que ya están ‘’corrompidas’’ desde los ojos de la sociedad, por lo que su inserción de vuelta a la misma se vuelve complicada y casi imposible por las oportunidades que se les son negadas. Como lo menciona una mujer de cuya identidad fue protegida para mayor seguridad, en el artículo ‘‘Así viven y mueren las mujeres pandilleras en El Salvador’’ de Juan Martínez para la página web Factum; ella menciona lo siguiente: ‘‘Yo los odio. Yo no estoy ahí porque yo quiera. Al principio sí, pero ahora yo estoy obligada. Yo los odio.’’


(‘‘Si no los molestas, ellos no te molestaran’’)

Un caso ejemplificador de esto son las madres adolescentes, preñadas múltiples veces en violaciones o siendo esclavas sexuales. Según Dina Krauskopf en su libro ‘‘Adolescencia y educación’’:
El embarazo temprano  prevalece en adolescentes de bajo nivel socioeconómico, cuya educación se ha visto reducida y, generalmente, ha limitado las posibilidades de alternativas para generar buenos ingresos de las jóvenes y los progenitores de sus hijos. Esta situación lleva a perpetuar el ciclo de la pobreza y las situaciones de dependencia. (2014).
Esto explica el ciclo de vida que pueden llegar a tener las generaciones de mujeres maras, debido a que siguen embarazando y teniendo bastantes hijos como único destino de sus vidas, formar familias que van a terminar siendo disfuncionales ya que alguna identidad familiar será separada ya sea por asesinato o abandono.


Menciona Rocío Pérez en su artículo ‘‘Mujeres maras y su realidad en las pandillas centroamericanas’’, lo siguiente:

 Es un grupo de hombres, configurado por hombres, pensado por hombres y diseñado por hombres, en el que las mujeres son minoría cuantitativa, y en el que no existen razones para creer [… están] todos los estereotipos, prejuicios, desbalances y desigualdades entre hombres y mujeres que prevalecen en la patriarcal sociedad salvadoreña […]. De hecho, el machismo de la pandilla es una réplica, en versión micro, del extenso patriarcado salvadoreño.

 El patriarcado es dominante en las maras, así que esto provoca que la mujer sea visualizada como objeto sexual o entretenimiento temporal, disminuyendo a un segundo plano de importancia y objetivisandolas como la parte ‘‘débil’’ de la pandilla, no es vista como soporte fundamental. 


La guerra civil de El Salvador, los antecedentes de las maras

Guerra civil de el salvador, antecedente de las maras


Para entender el porqué del surgimiento de las maras y pandillas en El Salvador así como los graves problemas sociales que enfrenta este país en la actualidad, es necesario repasar un poco de la historia de su guerra civil de la década de los 80 e inicios de los 90, que como veremos a continuación, marca un antes y un después en la sociedad de esta nación.

Los indicios de una guerra



Si bien, como mencionamos la guerra de El Salvador comenzó en la década de 1980, desde 1970 ya se podían ver claros indicios de que el país se encontraba en una situación vulnerable ante el inicio de un conflicto interno, estando la gran desigualdad dentro de sus sociedad y la tensión entre ideales comunistas y occidentales en el centro de los problemas que afectaban al país en ese tiempo. En 1972 se dan protestas por supuesto fraude realizado en las elecciones de ese mismo año, que dieron como ganador de las mismas al Coronel Arturo Armando Molina, las manifestaciones fueron realizadas por jóvenes militares que intentaron dar un golpe de Estado ante su disconformidad con las elecciones realizadas, este golpe no dio resultado y contribuyó a aumentar más la tensión entre el gobierno y la oposición de El Salvador.
Luego de esto en 1975 y 1976 se forman las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional y también el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos. Estos grupos fueron responsables posteriormente de varios secuestros a importantes empresarios y funcionarios públicos.
Como respuesta a esto el presidente de la época que era el General Carlos Humberto Romero asesinó diversos dirigentes campesinos y sindicales e incluso estudiantes universitarios que estaban supuestamente relacionados con los movimientos de los grupos militares. Fueron todos estos acontecimientos y más lo que dejó el escenario listo para el posterior conflicto entre el gobierno de derecha que estaba en el poder y la oposición izquierdista, formada por diversos grupos.


San Salvador, 15 de Septiembre 1991. Desfile militar

La Guerra Civil


Durante la guerra la izquierda o la “oposición” se organiza y forma el grupo de Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional (FMLN) que tenía el apoyo de los campesinos que se organizaron en varias de las zonas rurales de El Salvador, está organización pronto empezó a recibir apoyo desde Cuba y Nicaragua. Esto provocó la movilización del gobierno y que este tomara medidas para combatir a los grupos armados que estaban tomando fuerza, el gobierno salvadoreño  contó con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, formaron batallones, algunos de ellos destacándose por su crueldad y el asesinato de civiles.

Se formaron también los llamados “escuadrones de la muerte” que se encargaron de atemorizar a las poblaciones rurales de donde se sabía los grupos opositores tenían gran apoyo. Estos grupos fueron los responsables de gran cantidad de asesinatos e incluso masacres en contra de civiles y grandes empresarios del país, esto provocó que se volcaran aún más las miradas internacionales sobre el conflicto de El Salvador, pidiendo a ambos bandos que se recurriera al diálogo para detener el conflicto.

San Salvador, 1992. Ex jefes guerrilleros en las calle capitalinas pidiendo cumplimiento de los Acuerdos de Paz.


Fin de la Guerra


Fue en la década de 1990 cuando empezaron las negociaciones para frenar el conflicto que había azotado a El Salvador por ya más de 10 años, en el cual la ONU tomó el papel de mediadora entre ambas partes participantes del conflicto y es hasta 1992 que se firma el tratado de paz en la Ciudad de México.
Esta guerra sin embargo ya había dejado un saldo de más de 70.000 muertos, lo que significo la destrucción de miles de familias y una gran cantidad de niños que habían perdido a sus padres en la guerra dejándolos así desamparados, también continuó después de la guerra la gran desigualdad dentro de la sociedad salvadoreña y una oleada de ciudadanos de ese país que ya habían emprendido el largo viaje a los Estados Unidos para huir de las consecuencias de la guerra civil, estos jóvenes que se vieron obligados a huir serían posteriormente deportados a El Salvador y a su regreso formarían lo que hoy conocemos como las maras salvadoreñas. (Yanes, 2011).


Santa Tecla, 1995. Miembros de la MS en una zona marginal. El fenómeno de las "maras" ya esta' tomando pié en el territorio Salvadoreño
Fotografías tomadas por Giuseppe Dezza.


Testimonio de una sobreviviente a una masacre en la guerra civil:







Bibliografía:

Yanes, M. (2011). ¿Por qué hubo guerra civil en El Salvador?(y3). 1970-92. MauricioYanes's Blog. consultado 13 November 2017, extraído de  https://mauricioyanes.wordpress.com/2011/01/17/%C2%BFpor-que-hubo-guerra-civil-en-el-salvador3-1970-92/

lunes, 13 de noviembre de 2017

Kahoot

Kahoot.it


Juego interactivo en vivo

Compite con tus amigos para demostrar quién es el que comprendió mejor el tema

sábado, 11 de noviembre de 2017

Comprensión de los temas

En esta sopa de letras puede encontrar palabras referentes a las causas de las inmigraciones, encuentre y analice el porqué de la inmigración, y trate de hacer consciencia si en su país centroamericano pasan una o varias de estas y como se puede tratar de corregir  





Este crucigrama ayudará a entender e identificar las características de las maras presentes en Centroamérica


viernes, 10 de noviembre de 2017

Las maras en el periodismo

La marcha fúnebre de El Salvador


Con este título univisión nos informa que la situación de las maras no mejora, la mara salvatrucha es protagonista de la violencia en varias ocasiones, aterrorizando a los vecinos y tomando casas para sus fechorías. Por esto es que la migración casi que termina siendo cuestión de vida o muerte para muchas personas. 


Mara 18 pretendía atentar contra bus de Ciudad Quetzal

La prensa libre nos hace ver que la mara 18 no se queda atrás, ya que se nos informa que esta fue parte de un intento frustrado de atentado a un camión de transporte, podemos ver que la violencia y delincuencia son el día a día de estas personas, hipótesis que podemos aceptar con la prueba que nos da la nota, en esta captura pudieron reingresar a un preso que se encontraba prófugo


Los supuestos integrantes de la Mara 18 que aparentemente buscaban atentar contra un bus de Ciudad Qutzal. (Foto Prensa Libre: PNC)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Testimonios de maras.

Uno de los antiguos jefes de los de la #13 Mara Salvatrucha nos relata su historia.


Publicado en 'Actualidad Mundial' por DANIEL, 2 Oct 2011.

Mi nombre es José David González y nací hace veinte años en Ciudad Delgado, San Salvador y he decidido ofrecer mi testimonio a Diario LA PRENSA con el único propósito que el mismo sirva como reflexión sobre el problema de las maras. Mi historia es la de muchos jóvenes que se dejan arrastrar por la inmadurez y las amistades. Aunque mi vida en las maras fue en El Salvador, quiero que sepan que lo mismo ocurre en Honduras, el comportamiento de las maras es igual en todos los países. Provengo de una familia muy pobre y desde niño mostré una actitud rebelde hacia la vida, sin querer estudiar, lo que provocó el desprecio de mis padres, lo que quizá contribuyó para que los doce años decidiera meterme a una mara.
Siempre había simpatizado con las maras y de hecho vivía en un barrio donde habían varias, una de ellas La 18, cuyos integrantes cuando sólo tenía once años me pegaron una golpeada salvaje porque querían que me metiera en su grupo. Esa golpeada, que nunca he olvidado, hizo que tomara la decisión final de meterme a una pandilla, pero no a La 18, sino a la MS porque para mi era la mejor, además esa era de meros salvadoreños.
Me acerqué a los chavalos del barrio y les dije que quería ser de la mara y el jefe me dijo que ese mismo día ingresaría. Era, pues, un día de mucha alegría. Yo sabía lo que me esperaba, pero era un cipote y no le di mucha importancia. Esa misma noche los miembros de la mara me metieron a un círculo y el jefe dio la orden de cumplir con la tradición de agarrarme todos a golpes durante trece segundos, los que aguanté sin mayores problemas. Cuando pasaron los trece segundos el jefe de la mara me dijo: "Bienvenido al barrio y desde ahora te llamaremos El Kadilac''. Me pareció bonito el sobrenombre y por eso me lo mandé a tatuar.


El inicio en el consumo de las drogas.

Comenzaban a pasar los días sin mayores novedades hasta las tres semanas cuando me invitaron a probar la marihuana y al principio la reacción fue extraña, pero a los pocos días ya era un adicto a esa droga. Era mi primera droga en una larga cadena de destrucción. El problema era cuando se me acababa la droga y comenzábamos a pedir sin importarnos a quién. Cuando alguien se negaba yo miraba que el grupo lo golpeaba y en poco tiempo me uní a esos chavalos que sin piedad golpeaban al que les negaba dinero.
La droga ya vivía conmigo y pasados los meses yo mismo les sugería que para conseguir dinero había que salir a robar. Primero comenzamos a robarle a personas del barrio, pero luego decidimos que era mejor asaltar joyerías y hasta buses llenos de pasajeros. Era una mara grande, con gente armada y ya drogados todo lo que hacíamos en lugar de darnos miedo nos hacía sentir bien.
Pero la marihuana ya comenzaba a aburrirme y comencé a probar las piedras de crack y eso me gustaba más. Había cogido otra adicción y me faltaba una peor, dos meses más tarde me inyecté heroína y su reacción me encantó, me sentía dueño del mundo y yo mismo aprendí a inyectarme esa dorga. En nuestras largas conversaciones con los "jomis'' (amigos) decíamos que no podíamos quedarnos sólo en nuestro barrio y decidimos que había que pelear barrios con gente de la Mau Mau, que eran subsidiarias de La 18, aunque para ello tuvimos que conseguir más armas.
Recién había cumplido los trece años cuando un domingo estábamos en una de nuestras acostumbradas reuniones y esa gente de la Mau Mau llegó hasta dónde nosotros y uno de esos varones de la mara enemiga comenzó a insultarme. Las cosas parecían difíciles cuando mi amigo "Chipi'' me dio una nueve milímetros y me dijo que debía tener coraje para matar a esos enemigos de nuestra mara. Yo estaba drogado y no lo pensé dos veces para tomar el arma y comenzar a disparar contra los cuatro miembros de la Mau Mau. A uno de ellos lo maté y a los otros tres los dejé heridos, pero después del hecho tuve un poco de miedo y salí huyendo del barrio y llegué hasta el parque Morazán de San Salvador, donde estaban otros miembros de la MS.
Allí estaban los dos grandes líderes del parque; "El cruver'' y el "lobo peatonal'', quienes me dijeron que podía quedarme con ellos en el parque.



Guerreadas entre las maras.

Nuestros principales enemigos en ese entonces eran los de La 18 que dominaban el parque Libertad, asi que nuestros jefes comenzaron a darnos órdenes para que acabáramos con todos los de ese parque. Todos éramos felices porque estábamos armados y ya drogados sólo pensábamos en matar a esos varones.
No recuerdo exactamente cuántas veces fuimos al parque Libertad con nuestras armas, pero si matamos a no menos de 35 mareros de los enemigos en un período de un año. Nosotros, que éramos 120, teníamos mejores armas y ya al sólo vernos temblaban. La recompensa a estos asesinatos era que nos daban la droga que pedíamos.
Cada vez que me daban una orden de matar yo sólo repetía "Mi padre y mi madre me dieron la vida, pero yo por mi barrio muero''. Pasado ese año llegó procedente de Estados Unidos "El rata" , un poderoso jefe de pandillas, quien había tenido referencias mías, sólo me pregunto si era "El Kadilac'' y después me dijo que andaría a su lado sin separarnos y eso me hacía sentir orgulloso porque se trataba de uno de los jefes más respetados en la MS.
Con esa banda comenzamos a trabajar en acciones delictivas, pero pasado un mes cuando yo ya era un muchacho de quince años, recibimos una orden de "El Rata'' que nos dijo que "El cachi'', "el diablito'' y yo lo acompañaríamos a matar a un vato que le debía un dinero de droga. Todos subimos en un 4x4 rojo, doble cabina. Como de costumbre a mi me dieron mi nueve milímetros y los demás prefirieron dos Ak-47 y una Uzi.
Era ya de noche y llegamos a una casa humilde, tocamos la puerta, pero escuchamos que el varón le decía a su jefa que no abriera, entonces "El Rata'' le dijo que si no abría mataríamos a todos los que estuvieran dentro. La señora, presa de los nervios, abrió la puerta y ahí comenzó la masacre.
"El rata'' le exigió el dinero al varón, pero éste le dijo que no tenía nada, entonces "El rata'' sacó su arma y le puso nueve tiros en el pecho al varón y de inmediato nos dijo que mataramos a todos los que estaban en la casa porque no quería testigos. Mis dos amigos le pidieron al jefe que primero los dejara violar a dos hermanas que estaban en la casa y él accedió, pero después de violarlas a cada una le pegaron un balazo en la cabeza, pese a los ruegos que no las mataran, yo me encargué de matar a la mamá y "El cachi'' vio que estaba un niño de año y medio en la casa y para matarlo lo estrelló contra la pared, de manera que no dejamos a nadie vivo.
Aquella noche todos nos fuimos huyendo hacia la colonia "El Sorita'' y ahi nos refugiamos, mientras se calmaban las cosas, pero la situación ya parecía incontrolable porque a los tres meses cuando ya viendo mi valor me dijeron que por amor a esa mara de esa colonia tenía que matar a un enemigo del parque Libertad, sin pensarlo dos veces les dije que yo hacía el trabajo.
Me llevaron en un carro, pero a una cuadra me baje para llegar a pie al parque y ahí estaba la persona que buscaba, pero luego fue mi sorpresa cuando se me fueron acercando otros varones, que me preguntaron a qué mara pertenecía. Yo les dije con orgullo que era puro MS, pero como sabía que eso los iba a molestar, saqué mi pistola y comencé a dispararles y cuando yo iba corriendo vi que de un bus venía bajando un jefe de La 18, "El Lonly'', y a él también le hice sus disparos en la frente. Yo disparaba sin control, sin dejar de correr. A la mañana siguiente me enteré que había matado al "Lonly'', otro marero había quedado inválido y otro estaba herido.
Ya para ese tiempo mi vida y mi corazón estaban llenos de violencia, ya no había otra cosa que me importara más que la mara, sólo por ellos vivía y cada vez las drogas eran más dueños de mi vida. Meses más tarde decidimos que ya podíamos salir y fuimos en grupo a la playa a la Costa del Sol, eso si en las mochilas habíamos metido un fusil M-16 y varias pistolas nueve milímetros, aunque nuestra intención era sólo divertirnos.
Pero claro la diversión incluía droga y todos estábamos muy drogados cuando "El Tiger'' me pidió que lo acompañara a una pulpería a comprar cigarros. Ahi estaba uno de nuestros principales enemigos "El Spanky'' y no menos cincuenta de La 18. Nadie decidió "tirar barrio'', pero lo que decidimos fue ir a traer al grupo y matar a todos juntos.Sacamos nuestras armas y nos dirijimos donde estaban esos enemigos, habíamos decidido matarlos a todos, aunque nosotros eramos menos. Lo que menos esperábamos ocurrió, los de La 18 cuando nos vieron cerca sacaron una granada y nos la lanzaron, siete de nuestra mara cayeron muertos y los demás no nos acobardamos y decidimos enfrentarlos a balazos.
Aquello parecía una guerra entre dos países, el agua y la arena del mar comenzaron a coger el rojo de la sangre, los cuerpos estaban regados y el saldo era trágico, quince de ellos habían muerto y siete de nosotros y las consecuencias iban a ser peores, pero en eso llegó la policía. Junto a el " rata'' y "El cachi'' logramos huir.